Pynchon hace surf

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Este hombre con dientes de conejo (al parecer, acaso los haya domesticado algún ortodoncista), ese tipo cuyas novelas todos dicen haber leído pero nadie lee, ¡habla de surf! en su nuevo libro.

Thomas Pynchon -huidizo que deja a Salinger a la altura de una pop star- menciona y tritura un montón de canciones en Inherent Vice, recién publicada en los Estados Unidos. Desde el God Only Knows de mis Beach Boys, hasta Yummy Yummy Yummy, de Ohio Express, que hace unas semanas escuché en una autopista alemana.

Rodrigo Fresán, que ya ha leído el libro, dice que explora:

El entrópico derrumbe de la iniciática Era de Acuario hacia la terminal Era de Cáncer.

Para leerla en castellano nos toca esperar años. Tusquets, editora en España del misterioso y adorable Pynchon, todavía no ha publicado la novela precedente, Against the Day (2006).

Ahora han puesto voz a Pynchon en un videoclip distribuido con afán promocional.

Preferiría rebobinar y quedarme con lo que sabemos o creemos saber, dado lo cual se puede inferir que Thomas Ruggles Pynchon:

Nació (8 de mayo de 1937) en Glen Cove, una pequeña ciudad (27.000 habitantes, casi todos blancos) anclada en la costa norte de Long Island, en el estado de Nueva York.

Le gustaban las películas de Shirley Temple, jugó al rugby, tocó el trombón e hizo el servicio militar.

Sólo se conocen dos fotos y se consideran suposiciones las incontables leyendas: la camiseta de los 13th Floor Elevators que tanto le gusta; la residencia ininterrumpida en la ciudad de los anónimos, Nueva York…

Sus novelas, como el mundo, están pobladas por charlatanes, drogadictos, inocentes, decadentes, magos, espías, aventureras, ladrones, matemáticos y armas.

A veces aparecen personajes reales o casi reales: Nikola Tesla, Bela Lugosi, Groucho Marx…

Parece que Pynchon habló alguna vez de su territorio en uno de los foros de Internet a los que gusta asomarse:

If it is not the world, it is what the world might be with a minor adjustement or two.

El mejor novelista de la última mitad del siglo XX (junto, quizá, con Philip Roth, Saul Bellow y Vladimir Nabokov) está de vuelta.

Olvidemos los cuentos, volvamos a leer.

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