Tos

La poesía ha de ser íntima o no ser, azul o no ser. Se hace otra cosa cuando es transitable, cuando es llamamiento, cuando es dictamen

La poesía ha de ser tos, escozor, secreto revelado ante los ojos, hierba mala.

Enfrentarse al cajero automático, la máquina del dinero, con la pretensión humilde de retirar los 20 euros de cada día (alimento, tabaco, dos cafés) y recordar, inevitable, Ashes of American Flags:

The cash machine is blue and green
For a hundred in twenties and a small service fee
I could spend three dollars and sixty-three cents
On Diet Coca-Cola and unlit cigarettes

El saldo también es lírico: 40 euros.

I wonder why we listen to poets
When nobody gives a fuck
How hot and sorrowful
This machine begs for luck

En un libro que compraste a escondidas para mí, Jeff Tweedy, autor de la canción, considera que “dentro de las guitarras hay canciones esperando a salir”. Recuerdo haber leído la misma idea en una cita de Bob Dylan: la desmemoria no me consiente entrecomillarla, pero sostenía que el mundo es una gran jaula de canciones, pero es necesario encontrar la llave de la jaula.

En otoño las calles están pobladas de imágenes de una especial nitidez: una mujer carga un árbol de plástico en una mano y, en la otra, una maceta y una bolsa de mantillo vegetal; dos personas, la dependienta de una quesería y un lejano conocido, se refieren, con una diferencia de minutos, a mi andar de hombros retenidos para proteger el pecho…

Me siento mal y salgo al fresco de la plaza. Al regresar me encuentro, como tantas veces hace tanto (cuando era rojo y se me entendía), en el callejón de Lubianski a las 10.15 de la mañana del 14 de abril de 1930: el revolver caliente que hallanlos vecinos, el cadáver del suicida, el poeta Vladimir Maiakovski, la nota final (poemizada, claro):

El barco del amor
se ha estrellado
contra la vida cotidiana
Y estamos a mano
tú y yo
Entonces ¿para qué
reprocharnos mutuamente
por dolores y daños y golpes recibidos?

En el libro, Tweedy intenta desmenuzar su modo de escribir: anota fugaces miradas en libretas y papeles y, una vez reunidas las suficientes, juega, es decir, se hace preguntas. En Ashes of American Flags anotó esto: “¿es el cajero malvado o es azul?”.

Ya puestos a preguntar: ¿cómo era yo cuando leía a Maiakovski?.

Una nota en mi libreta dice: “el espanto es una defecación acuosa”.

Me cansan las 73 escaleras que debo subir hasta casa.

I want a good life
With a nose for things
A fresh wind and bright sky
To enjoy my suffering

A hole without a key
If I break my tongue
Speaking of tomorrow
How will it ever come?

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1 comentario

Archivado bajo hotel calvario

Una respuesta a “Tos

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