Quemada

¿A quién se le ocurre llamar a una niña como la capital del Tíbet? Respuesta: a una madre hippie que lee el Libro tibetano de los muertos.

¿A quién se le ocurre cantar como embreada, como escamada, como brazos torcidos? Respuesta: a la niña Lhasa, que dejó de vivir el uno de enero.

Nunca llegué a Lhasa, la tibetana, pero sí a Lhasa de Sela, la cantante. Lo hice tarde, porque quizá vivo demasiado pendiente de los lugares que no importan y ella, franco-canadiense, casi nómada, era capaz de cantar rancheras, blues, corridos o comparsitas de barrio latino.

Me avisó de su brea, de su canto mudo, de sus escamas, de sus secretos desnudos, una amiga rumana, A, fotógrafa, como la madre hippie de la cantante.

Hablábamos de música y canciones rotas en Bucarest, la ciudad-grieta. Yo mencioné mis vulgaridades (Cohen, Parsons, Vand Zandt, Drake, Wyatt…). A dijo:

Debes escuchar a Lhasa. Sus canciones son torch y mourning.

No sabía los significados precisos de ambas palabras. Ahora sí: arder como una tea y luto, respectivamente.

Tropecé con los dos primeros discos, La llorona (1998) y The living road (2003), tarde pero con agrado. El tercero, el reciente Lhasa (2009), no les hace justicia, es pésimo, un mal testamento. Ahora, sabiendo de los dos años de cáncer, quizá pueda enfrentarlo con otro talante.

La vimos una sola vez, en Madrid (hice la foto de arriba con la cámara pequeña). Lhasa cantó ante un telón azul. Lo hizo con rimas torcidas, bellas pese al mal sonido,  al acordeón (tan francés, tan porteño, tan llorón) y a la infamia de un villancico patrio sobre unos peces que beben en el río.

Ahora estamos en duelo por una mujer que cantaba en duelo.

¿Cómo ha de ser el luto por una canción? Dorado con certeza. Acaso gris, pero calmo. Acaso seco, pero nunca arrugado por la infamia del sarcasmo.

Lhasa, gran quemada (también por la terapia química), olla hirviente de dolor, negra sangre lejos del podrido árbol de la prudencia.

Sin llanto ni bella estampa. Ahora es siempre.

Tea. Ella lo cantaba:

tuve que quemarme p’a llegar a tu lado

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo carta al muerto

5 Respuestas a “Quemada

  1. Tenía que ser esta canción.

    Tenía que ser ella.

    Demasiado pronto.

    • bichito

      siempre es demasiado pronto y demasiado rápido cuando uno se acerca al fuego
      ánimo, la recordaremos como se merece

  2. Carolina

    No la había escuchado y me ha emocionado.

  3. Como ella decia en el arbol del olvido ” me olvidaré de olvidarte” Lhasa

  4. when she sang “de cara a la pared” i also felt the torch and mourning…..
    the burn was deep with her santa maria….santa maria…..santa maria

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s