Quemadores de mapas

tuve una Polaroid, su tono de oscuro rocío
teñía las veredas: de poros abiertos era el tiempo
trepaban las arenas
al silbo del papel por sí mismo revelable

naciendo aún sin forma, inesperada
y flotante llegaba la fotografía
murmurada en aquella canción
de Tom Jobim y João Gilberto

Você com a sua música esqueceu o principal
Que no peito dos desafinados
No fundo do peito bate calado
Que no peito dos desafinados também bate um coração

el disparador, soga o seda, canto apocado de grillo
acompañaba el avance del niño por el arenal de febrero
borracho ya de marea: gorro de lana roja, botitas ortopédicas
contra el sol cayendo al mar

las más pequeñas cosas no nacieron
para ser tropiezo
aquel artefacto tenía simpleza
y tenia simpleza el tramo

la nación y toda la palabra
desvestida en sílabas
un susto era un sus-to
un hambre era un ham-bre

¿era Vallejo quién sostenía el broche?, ¿era Rilke quién vivía?
¿bastaban aquella guía botánica y el pan envuelto en la servilleta?
¿eran demasiadas las alas para el volumen de una pompa?
¿quién avanzaba?, ¿hacía dónde?

rojo y rojo y casas, ventanas quemadas de azul
paralelas rotas para enmaridarse, algo cayendo hace clac
un nido volado por el viento
las yemas de los dedos hierven al sujetar la taza

¿vivía el temor?, ¿vivían las zapatillas baratas?
¿Tras-os-montes o Porto?, ¿dónde estaba el bosque y la garita de los guardias?
¿hacía frío en Celanova?, ¿vivían los dedos del pianista?
¿fuera de foco o dentro de foco?, ¿era Pavese?

conducir hasta que punza el cuello
subir bajar
subir bajar entre
paralelas

viento y fotos
el día de montaña se desnudaba
como un gato adormilado
era montaña también la piel

mal guiados, quemadores de mapas
cuando Eddie Cochran pedía C’mon Everybody
le hacíamos callar con No money down
de Chuck Berry, nadie necesitaba un micro, cantaba

el viento, las fotos
no dejaban de cantar
y una casa ha de ser una casa
alzada, hundida

allá, en los nombres borrados
de las borradas fotos
pies y botitas, allá en las sílabas, porque
es-to-no-es-u-na-bro-ma

casa, allá dónde quiera que esté, casa
ha de ser
contigo

Well Mister I want a yellow convertible
Four – door de Ville
With a Continental spare
And a wide chrome wheel

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3 comentarios

Archivado bajo huesos

3 Respuestas a “Quemadores de mapas

  1. “casa, allá dónde quiera que esté, casa
    ha de ser
    contigo”

    Sólo por esto ya es bastante. Me gusta.

  2. bichito

    Has encontrado el corazón de la manzana: estos últimos días ha aparecido la posibilidad de que mi h y yo tengamos que vivir separados -por motivos laborales- hasta fin de años. Y ella, creo que lo sabes, es mi casa, mi hogar.

  3. Qué putada, me lo puedo imaginar. ;-(

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