Madison, West Virginia

Madison, en West Virginia, en medio de nada, una realidad acartonada.

El zumbido de un camión en la carretera estatal 98 es el único encanto.

Las ceremonias religiosas con serpientes, el único show.

Demasiadas colinas, nominación de aquello que nunca será montaña.

El censo presente ronda las dos mil almas. En los años cuarenta encontrar un alma en Madison era tan difícil como encontrar una montaña.

Los niños tenían poco y Hasil Adkins tenía menos que poco. Resultaba natural enamorarse de la radio de onda media: Hank Williams vivía allí dentro.

El locutor decía:

Jambalaya, por Hank Williams.

No mencionaba a los Drifting Cowboys, no es insólito: tampoco se nombra al padre cuando se habla del hijo.

Hasil estaba convencido de que Williams era el todo-a-cien de aquella canción, el hombre-orquesta que guisaba aquel cocimiento de anguila y cangrejos de río, cantando, porque El Idioma es de de los simples, en una jerga de paleto:

Goodbye Joe, me gotta go, me-o my-o
Me gotta go pole the pirogue down the bayou
My Yvonne, the sweetest one, me-o my-o
Son of a gun, we’ll have good fun on the bayou

El chico de Madison decidió dedicarse a la artesanía, ser como el Hank que imaginaba: potente y suficiente.

Jambalaya, a-crawfish pie and-a file a-gumbo
‘Cause tonight I’m gonna see my machez a-mio
Pick guitar, fill fruit jar and be gay-o
Son of a gun, we’ll have big fun on the bayou

Hasil hizo tambor de un tonel y aporreó la guitarra de saldo. Cantó mejor que muchos, mejor que Gene Vincent, por ejemplo.

Registró las canciones en una grabadora de bobina de dos pistas.

Nunca se atrevió con Jambalaya, pero, al tiempo, nunca dejó de cantar Jambalaya.

Thibodeaux, fontainbleau, the place is buzzin’
Kinfolk come to see Yvonne by the dozen
Dress in style, go hog wild, me-o my-o
Son of a gun, we’ll have big fun on the bayou

Hasil Adkins murió en Madison, el mismo lugar en que nació. Falleció hace casi cinco años, el 25 de abril de 2005. Tenía 67 y seguía siendo The Haze, su nombre de guerra.

Tengo una razón para visitar Madison. La mejor de las razones: una tumba.

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The Wild World of Hasil ‘Haze’ Adkins
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2 comentarios

Archivado bajo hotel calvario

2 Respuestas a “Madison, West Virginia

  1. segun

    muy fuerte el articulo de las serpientes.

  2. trying hard not to sell dreams for small desires

    i would buy an old Chevy truck just so i can listen to this song at full blast—preferably, in the back roads of West Virginia…. i’d probably have the KKK after me >: )

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