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Gemido

El alambrista de la foto es Lois Pereiro. En algún momento de los años ochenta, la década en blanco.

La ciudad es la de su muerte (1996), A Coruña. Había nacido 38 años antes en Monforte de Lemos, una población ferroviaria del interior de Lugo. Alguna vez fue mi guía en la ciudad. Tomamos cervezas al borde del Cabe, un afluente del Sil, el Rhin privado de los gallegos.

Mi primer hijo fue concebido en una habitación de hotel con ventanales sobre el Cabe.

Lois era poeta en un país tan vernáculo que reduce la poesía a las palabras vaca, niebla y roble. Las tres bastan para que te aplaudan y optes a una plaza de profesor de Secundaria.

La uña metálica de la poesía no era la única que rasgaba las venas de Lois.

“¿Arrepentimiento? Nunca”, dijo en nuestra última conversación, una entrevista que publiqué en un diario. “Nueva luz para un joven príncipe gótico”. ¿Titulé así? No lo recuerdo y no guardo copia de la pieza. Malditas sean las entrevistas.

De Lois me gustaban su elegancia, el chaquetón de cuero negro y lo mucho que era capaz de ver entre cada pestañeo.Un mucho esencial, homeopático, nada vernaculista.

Viajamos una noche de Coruña a Santiago y los bancos de niebla de la cuenca del Tambre nos acariciaban como niñas sucias. Guardamos silencio. Lois sabía callar.

La Real Academia Galega –una sala de espera donde languidecen señores con legañas (o peor, con las legañas del resentimiento) que todavía odian (o, peor, interpretan por vía estructuralista) a Elvis Presley­– acaba de decidir que Lois será homenajeado el año que viene en el Día das Letras Galegas, una kermesse anual con coreografía de masturbación colectiva en torno a las palabras vaca, niebla y roble.

La decisión académica, que ha derivado en alguna provinciana polémica  indigna de atención (algunos opinadores menoscaban al poeta porque su obra se limita a dos poemarios, cómo si el peso en gramos determinara la gloria), está redactada, como no podía ser de otro modo, con la flema espesa de los profesores de Secundaria:

[Lois Pereiro] Cartografou coma ningúen o labirinto do mundo contemporáneo conciliando para tal fin o individualismo escéptico coa tradición demoledora do expresionismo centroeuropeo. A súa proposta callou na sensibilidade emerxente, mergullada no posmodernismo, e desexosa de atoparse nun discurso reflexivo, acuciante e non retardario.

Traduzco por mi cuenta. La Real Academia Galega, está en su derecho, nunca lo hace:

[Lois Pereiro] Cartografió como nadie el laberinto del mundo contemporáneo conciliando para tal fin el individualismo escéptico con la tradición demoledora del expresionismo centroeuropeo. Su propuesta caló en la sensibilidad emergente, sumergida en el posmodernismo, y deseosa de encontrarse en un discurso reflexivo, acuciante y no retardario.

Coetzee define la buena literatura como aquella habitada por palabras exprimidas, capa tras capa, hasta su esencia primera, desnuda. El párrafo de la Academia podría servir al escritor sudafricano como contraste para demostrar los peligros de quienes siguen la senda contraria, la de la idea esperada, consabida, correcta…

Me pregunto qué pensaría Lois ante esos oxidados ejercicios combinatorios (“individualismo escéptico”, “tradición demoledora”, “sensibilidad emergente”), cuando su búsqueda era la de la momentaneidad que se transforma en verbo inmortal.

Me pregunto también qué pensarán los escolares que, sometidos a la dictadura galego falante del nacionalismo cardenalicio, sean víctimas durante el próximo curso de una interpretación tan, ejem, retardaria.

¿Les dirán que Lois cultivó la drogadicción de la única forma posible: con la elegencia estética de quienes se saben condenados? ¿Les recomendarán que quemen los poemarios, que se entreguen a la decepción o al rock and roll?

En los últimos meses de su vida, Lois sacaba algo de dinero traduciendo al castellano películas pornográficas alemanas o sajonas. “Es el trabajo más fácil y mejor pagado de mi vida. El gemido es un idioma universal”, me dijo en aquella última maldita entrevista que no culminó con el abrazo necesario.

Estaba flaco como una cuchilla, más todavía que en la foto que encabeza esta entrada.

No se me ocurre nada más que copiar otra vez a Coetzee, a quien, creo, Lois admiraría como admiró a Handke y Bernhard, hasta la afasia, hasta el maldito gemido pornográfico por lo que nunca fuimos:

La belleza del mundo en que vivo me corta la respiración. Del mismo modo, según se lee, caen las escamas de los párpados de los condenados cuando avanzan hacia el cadalso o hacia el tajo del verdugo, y en un instante de gran pureza, aquejados por la pesadumbre que les acusa el tener que morir, dan a pesar de todo gracias por haber vivido. Quizá debiera renunciar a mi lealtad al sol para entregársela toda a la luna.

* * *

Porque no sólo perdí aquel abrazo, sino también los dos libros de poemas, pego un abecedario sobre Galicia que Lois escribió para un programa de televisión emitido el Día das Letras Galegas de 1988:

‘¿Qué es Galicia?’ (Guión de televisión)
(Emitido por la TVG el 25 de julio de 1988)

Galicia… data
Run…

a. Agua. Aire. La Amnesia del vencido, la Atracción del Abismo, el Árbol junto al Árbol, y la alegría del espacio circundante. El Alma es el Atlántico y es el Acantilado el cuerpo de su llamada Atroz.

b. Barroco: la Belleza usual hecha materia en piedra en el Borde del Bosque omnipresente.

c. Calma. Castelao, Curros, Cunqueiro, Cultura, Celebración y Culpa: una conciencia Céltica del Cosmos.

d. Difícil definir ese Dolor, Doblegar el Destino, conseguir que el Deseo nos siga siendo útil. (Diluvia)

e. Espiral en el Espacio Esférico. Emigración: Estímulo de nuestro Exilio interior que nos lleva por el Este hacia Europa, por el mar hacia el Éxito y hacia la Enfermedad, y siempre hacia el eterno Extrañamiento del espíritu.

f. Fuego de hogar. Fantasía. Fábricas, Fiebre y Formas del Futuro, Figuras del pasado. El Fenómeno atmosférico de la Felicidad, y todas las Fiestas del mañana…

g. Gráficas del Granito, agua y silencio, donde transborda el alma de la Gulfstream. El gemir de las Gaitas, y en el carácter esa amable presencia de la Grasa.

h. Historia: Herbicida el olvido. La Humedad, el “Horror vacui” y la Humildad nos impiden convertir la Historia en Heroísmo. Nuestra Heredad adiestrada en la huída, con la sabiduría de las heridas viejas, por nuestras propias manos solamente vencidos.

i. Ironía: arte de convertir el Infierno en un cuento de Invierno.

j. Sonido oriental. Rotundidad sureña.

k. Kilowatios por tierra sumergida.

l. Luto: manchas en el paisaje, bolas negras sobre el tapete verde.

m. Lega muertos el Misterio de la Música, pero el Miño se va llevando ese Misterio al Mar.

n. Norte. Noche. Niebla. Negro: materia poética nacional.

ñ. Nh/ gn/ ñ.

o. Oeste: “Galicia atiende y obedece a la llamada del Oeste” (R. Otero Pedrayo). Tantos siglos de Ofensas y de Olvido crean anticuerpos en el Organismo de un pueblo, y esa continua Ofensa de la historia generará en el Orgullo de este pueblo apacible el destructivo Oxígeno del Odio, la Obsesión del fracaso y de la culpa.

p. Poesía. Patria. Pasión. Peligro de extinción, perdidos en nuestra propia Pureza, de la necesidad de ser un Pueblo. Nuestra indiferencia alimentará el Proceso de Autogenocidio que vivimos. Paisajes dispersos, alineados entre los Perfiles del Pasado, con la Presencia de una vegetal sensación de eternidad. Pasión y Poses “punk”, reflejos Postmodernos y altas horas en los diques urbanos de la noche.

q. Química del dolor Quintaesencia del miedo. ¿Ahí, pegado a mí, quién se ríe?

r. Río: el Rumor de la vida, la Religión de las aguas. Las Risas surgen siempre donde Reina la calma, en la quietud profunda de quien conoce el Riesgo y lo domina. Rural: corre sangre rural por estas venas; y si alguna vez la Razón opone Resistencia, se Reconoce el gallego en la tierra, en la lenta vitalidad del árbol, en la invencible resignación de la hierba.

s. El Sonido de la Soledad y el Silencio. El Salvaje Sarcasmo de los Sueños del presente, y la Silente atracción por el Suicidio: el Sil. El Miño es nuestra Sangre, el Sil su sombra. Serenos y Sombríos, finalmente trasciende la Sonrisa astuta.

t . Tierra. Y el Tiempo, y el Trastorno y sus Tinieblas. La Tradición de una
triste Ternura. La Tierra es el principio, y todo existe en ella y para ella.

u. Utopía: compaginar el deseo y la necesidad de nuestros sueños.

v. Vacas en Valles mojados, y la férrea Voluntad de los Viejos encadenados a la tierra, con el Vicio de su fatalismo escéptico. Verde. Verde y más Verde sobre otros Verdes, y por detrás: Verde.

w. Whisky: noche urbana. ¿Galicia es Wagneriana, o és más bien un Wolfgang Amadeus enfermo de paisaje, soñando con Sibelius?.

x. 25 de Xullo.

y. y

z. Fin

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post script: han abierto una web oficial sobre Lois… Esta foto ilustró la entrevista a la que me refería más arriba.

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